lunes, 25 de agosto de 2014

10. Mes del Padre de la Patria: San Martín y las provincias de Cuyo



Tres meses antes de emprender el cruce de la Cordillera escribió San Martín esta carta al entonces Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón.

“Un justo homenaje al virtuoso patriotismo de los habitantes de esta Provincia, me lleva a interrumpir la bien ocupada atención de V. E. presentándole en globo sus servicios.


“Dos años ha, que paralizado su comercio, ha decrecido en proporción su industria y fondos, desde la ocupación de Chile por los peninsulares. Pero como si la falta de recursos le diera más valentía y firmeza en apurarlos, ninguno han omitido, saliendo a cada paso de la común esfera.


“Admira en efecto, que un país de mediana población, sin erario público, sin comercio, ni grandes capitalistas, falto de maderas, pieles, lanas, ganados en mucha parte y de otras infinitas primeras materias y artículos bien importantes, haya podido elevar, de su mismo seno, un Ejército de 3.000 hombres, despojándose hasta de sus esclavos, únicos brazos para su agricultura, ocurrir a sus pagas y subsistencia, y a la de más de mil emigrados: fomentar los establecimientos de maestranza, laboratorios de salitre y pólvora, armerías, parque, sala de armas, batán, cuarteles, campamento; erogar más de tres mil caballos, siete mil mulas, innumerables cabezas de ganado vacuno; en fin, para decirlo de una vez, dar cuantos auxilios son imaginables y que no han venido de esa capital, para la creación, progreso y sostén del ejército de los Andes. No haré mérito del continuado servicio de todas sus milicias en destacamentos de Cordillera, guarniciones y otras muchas fatigas; tampoco de la tarea infatigable, e indotada de sus artistas en los obrajes del Estado. En una palabra, las fortunas particulares casi son del público: la mayor parte del vecindario sólo piensa en prodigar sus bienes a la común conservación. La América es libre, Señor Excmo.; sus feroces rivales temblarán, deslumbrados, al destello de virtudes tan sólidas. Calcularán por ellas, fácilmente, el poder unido de toda la Nación. Por lo que a mí respecta, conténtome con elevar a V.E. sincopadas, aunque genuinamente, las que adornan al pueblo de Cuyo, seguro de que el Supremo Gobierno del Estado hará de sus habitantes el digno aprecio que de justicia se merecen;


“Dios guarde a V. E. ms.as. Cuartel general de Mendoza.- 31 de Octubre de 1816.- JOSÉ DE SAN MARTÍN “.



(13) “El Paso de Los Andes” 1817-1967, Guillermo Furlong S. J. Librería Huemul-Bs. As.  Pellegrini Impresores, Bs. As. Argentina. Pág. 53, 54,55.

domingo, 24 de agosto de 2014

9. Mes del Padre de la Patria: Y fue religiosamente lo que debió ser

Y fue religiosamente lo que debió ser, y por eso Dios le bendijo ampliamente. (6)



. . Mientras fue gobernador de Cuyo, y preparaba el Ejército de los Andes, ordenó San Martín que los domingos y días de fiesta se celebrara misa en el campamento, a la que asistía él con todo su estado mayor.

El general Jerónimo Espejo, que era uno de los componentes de dicho ejército, e íntimo de San Martín, escribió que “los domingos y días de fiesta, se decía misa en el campamento y se guardaba como descanso. En el centro de la plaza se armaba una gran tienda de campaña (forrada de damasco carmesí, que desde Inglaterra le habían mandado al General): allí colocaba el altar portátil y decía la misa el capellán castrense Dr. D. José Lorenzo Güiraldes o algunos de los capellanes de los cuerpos. El ejército se presentaba en el mejor estado de aseo, mandaba la parada el Jefe del día, los cuerpos formaban frente al altar en columnas cerradas estrechando las distancias, presidiendo el acto el General, acompañado del resto del estado mayor. Concluida la misa el capellán dirigía a la tropa una plática de treinta minutos, poco más o menos, reducida por lo general a excitar las virtudes morales, la heroicidad en defensa de la Patria y la más estrecha obediencia a las autoridades y superiores”.

Y notemos aquí que sorprende la frecuencia con que el Ejército Libertador participaba en actos religiosos, solemnes los más de ellos, solemnísimos algunos. En todos los aniversarios patrios, en todas las grandes efemérides eclesiásticas, antes y después de cada acción de guerra, el Ejército de los Andes, con San Martín al frente, sabía postrarse ante el altar y elevar mente y corazón a Dios.


En la vida de San Martín tiene plena realización  aquel dicho del poeta: “nunca es más grande el hombre que de rodillas”. (6)


(6)”El General San Martín”, ¿Masón-Católico-Deísta?, Guillermo Furlong S.J. Ediciones Theoria, Biblioteca de Estudios Históricos.

sábado, 23 de agosto de 2014

8. Mes del Padre de la Patria: Así era José de San Martín



“Alentado por esa fe, iluminado por ese pensamiento, con pequeños medios se allanaban los montes, se vencían las distancias, se arrollaban las resistencias, se franqueaban los mares”

“Paso de los Andes”. Oleo Franz Van Riel. Museo RGC. Buenos Aires. Medidas: 1,43x 2,08mts.

“Señores:

“Hubo una época, época gloriosa en la historia de este continente, en que todos los americanos éramos compatriotas, unidos por el doble vínculo de nuestro común infortunio y nuestros comunes esfuerzos por la independencia. A esa época pertenece el varón ilustre, el capitán general de los ejércitos de Chile, a cuya memoria Chile, agradecido, levanta  hoy este monumento.

“No es el hombre nacido aquí o allí a quien Chile consagra esta estatua. Es al americano ilustre, al guerrero, al caudillo de las huestes de la libertad e independencia americana, al general americano don J. de San Martín.

“No me toca a mí, señores, recorrer la carrera de gloria que dejo trazada con su genio y con su espada este americano eminente. Lo único que me permitiré recordar es la alta e inconmovible fe, el elevado sentimiento a sus esfuerzos; como  alentado por esa fe, iluminado por ese pensamiento, con pequeños medios se allanaba los montes, se vencían las distancias, se arrollaban las resistencias, se franqueaban los mares, y la América del Sur, representada y guiada por este hombre, alcanzaba la victoria. ¡Gloria a la América! ¡Gloria al general San Martín!

“Mi deseo, señores, mi íntimo deseo de viejo soldado, es que la América, fiel a estas tradiciones de paz y amistad recíproca, viva siempre un día por su común pensamiento y un común destino: su común independencia, su perfecta autonomía, sus instituciones democráticas, y que estos sentimientos hallen al fin, al pie de esta estatua, una fuerza que en la hora del peligro temple y entone al débil, de perseverancia al fuerte e inspire confianza a todos, de tal modo, que en tanto que duren esas montañas que nos rodean, Chile sea no sólo el pueblo que levante estatua a sus buenos servidores, sino el asilo de todos los hombres libres y el sepulcro de todas las tiranías.

“¡General San Martín! Al pie del alto puesto que por vuestras virtudes cívicas y  militares la opinión pública os señala, un oficial de vuestro ejército os saluda, grande y libertador de dos republicas!”.


Discurso de Juan Gregorio de Las Heras en la inauguración del monumento al General San Martín. Santiago 5-4-1863 (El Ferrocarril, Santiago, 6-4-1863).

“José de San Martín”, Nuevas investigaciones y documentos a 180 años del cruce de los Andes. Pablo Lacoste (compilador). Diario Uno Mendoza, Agosto de 1997  Pág. 23


Compilación de Guardaparque Roberto Tobares

viernes, 22 de agosto de 2014

7. Mes del Padre de la Patria: El Libertador


Libertador, fue aclamado por multitudes jubilosas; se asomó a salones resplandecientes de pompas, perfumes y mujeres bellísimas; escaló las cimas del poder y repartió la gloria; más, “agente del destino”, abdicó por propia voluntad todas las preeminencias y se marchó al ostracismo para “dejar a la voluntad de los pueblos la elección de sus gobiernos”.(1)


-  Si alguna cosa es capaz de gloriarme en los sucesos felices que ha tenido el ejército de los Andes, es la idea de la suerte próspera que se presenta a la América en medio de los triunfos que han adquirido sus armas.


- Me he consagrado ardientemente a la causa de la revolución. Ni mi salud valetudinaria, ni sacrificio alguno es capaz de arredrarme.


- Siempre hubiera sido estéril mi esfuerzo para llevar las armas de la patria al triunfo contra sus enemigos, si el virtuoso y magnánimo pueblo de Buenos Aires, no hubiese apurado sacrificios en auxilio del ejército.


- Después de la desgracia del 19 (Cancha Rayada), fue la naturaleza la que halló y desplegó a mi vista el espectáculo del sentimiento más encantador que se puede gozar sobre la tierra; Yo juro delante de Dios y de la América que no será nominal mi reconocimiento. 


-Ante la causa de la América está mi honor; yo no tendré patria sin él y no puedo sacrificar un don tan precioso por cuanto existe en la tierra.


- No hay respeto humano que deba guardarse cuando se trata de la seguridad y libertad americanas.


-Desde el momento que presté mis primeros servicios a la América del Sur, no me ha acompañado otro objeto que su felicidad, éste es el norte que me ha dirigido y dirigirá hasta el fin de mis días.


- Estoy al cabo de los grandes sacrificios que ha hecho ese pueblo y toda la provincia (Cuyo) que solo pueden ser compensados con el conocimiento eterno de millares de generaciones americanas.


- El amor a la patria me hace echar sobre mí toda responsabilidad si contribuyo a salvarla, aunque después me ahorquen.


- Todo buen ciudadano tiene una obligación de sacrificarse por la libertad de su país.

(1).  “El Legado de San Martín”, Año del Libertador General San Martin. Comisión Nacional Ley 13661 .Los pensamientos, máximas y sentencias del Gran Capitán contenidos es esta publicación están extractados de las cartas y oficios que integran el “Archivo de los Documentos del General San Martín”, publicados por don Alejandro Rosa; la  “Correspondencia del General San Martín”, recopilada por don Adolfo P. Carranza; documentos existentes en el Archivo General de la Nación, y otras fuentes de consulta igualmente responsables

jueves, 21 de agosto de 2014

6. Mes del Padre de la Patria: El Conductor



Conductor, estuvo en contacto con hombres de distintas categorías sociales; pasó por entre las filas de sus regimientos vencedores, y como “un instrumento accidental de la justicia”, distribuyó responsabilidades, asignó jerarquías y estructuró Estados. (1)



-  La historia y la experiencia de nuestra revolución me han demostrado, que jamás se puede mandar con más seguridad a los pueblos que después de una gran  crisis.


- Estoy firmemente convencido, que los males que afligen a los nuevos Estados de América no dependen tanto de sus habitantes como de las constituciones que los rigen. Si los que se llaman legisladores en América hubieran tenido presente, que a los pueblos no se les debe dar las mejores leyes, pero sí las mejores que sean apropiadas a su carácter, la situación de nuestro país sería diferente.


- El empleo de la fuerza, siendo incompatible con nuestras instituciones, es, por otra parte, el peor enemigo que ellas tienen.


- Todo cálculo en revolución es erróneo; los principios admitidos como axiomas son, por lo menos, reducidos a problemas. Las acciones más virtuosas son tergiversadas y los desprendimientos más palpables son actos de miras secundarias; así es que no puede formarse un plan seguro, y al hombre justo no le queda otro recurso, en medio de las convulsiones de los Estados, que proponerse por parte de su conducta “obrar bien”; la experiencia me ha demostrado que ésta es el ancla de esperanza en las tempestades políticas.


- No soy de los que creen que es necesario dar azotes para gobernar, pero sí, el que las constituciones que se den a los pueblos estén en aptitudes y género de vida.


- Mi barómetro para conocer las garantías de tranquilidad que ofrece un país, las busco en el estado de su hacienda pública y, al mismo tiempo, en las bases de su gobierno.


-Un buen gobierno no está asegurado por la liberalidad de sus principios, pero sí por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen.


-No se debe hacer promesa que no se pueda o no se deba cumplir.


-La marcha de todo Estado es muy lenta; si se precipita, sus consecuencias son funestas.


-Protesto a nombre de la independencia de mi patria no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo renunciarlo, en el momento en que los americanos no tengan enemigos.


- No nos ensoberbezcamos con las glorias, y aprovechemos la ocasión de fijar la suerte del país de un modo sólido y tranquilo.


- La religiosidad de mi palabra como caballero y como general, ha sido el caudal sobre el que han girado mis especulaciones. 



Extraído de “El Legado de San Martín”, Año del Libertador General San Martín. Comisión Nacional Ley 13661. Los pensamientos, máximas y sentencias del Gran Capitán contenidos es esta publicación están extractados de las cartas y oficios que integran el “Archivo de los Documentos del General San Martín”, publicados por don Alejandro Rosa; la “Correspondencia del General San Martín”, recopilada por don Adolfo P. Carranza; documentos existentes en el Archivo General de la Nación, y otras fuentes de consulta igualmente responsables.

Compilado por Guardaparque Roberto Tobares